Despot asegura que su hija Corinne, desaparecida en junio
pasado en Carolina del Sur, fue tomada como esclava sexual por
altos funcionarios estadounidenses.
La joven nació en
Marsella, Francia, hace 27 años, pero desde 1982 se asentó en
Norteamérica, donde no ha dejado de tener "problemas y
pesadillas constantes", relata su padre, en un documento que
preparó con numerosas fotografías con el objetivo de que sea
investigado.
"Hemos estado viviendo aquí durante 23 años y la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) no ha parado de
molestarnos. Ellos han tratado de humillarnos y destruir
nuestra dignidad humana", subraya Despotovic, de origen
yugoslavo.
En sus relatos, la familia califica a esa institución
como "una mente enferma que ataca a niños y avergüenza a
Estados Unidos", como una fuente inacabable de perversiones,
que obliga a los niños a prostituirse, a matar o a traficar
con drogas.
Declaraciones muy similares dejó plasmadas Cathy
O'Brien en su libro autobiográfico Trance Formation of
America, en el cual menciona detalles acerca de los abusos
que, tanto a niños como adultos, ocurren en la Casa Blanca y
el Pentágono.
Los testimonios sobre el "programa de control de la
mente", ejecutado por la CIA bajo la denominación de MK-Ultra,
obligaron al Congreso norteamericano a abrir un proceso
judicial, que cerró hace unos años por "razones de Seguridad
Nacional".
Miles de víctimas lisiadas o incapacitadas, y
familiares de las que murieron durante los experimentos,
llevaron al gobierno a invertir millones de dólares en
indemnizaciones, pero ningún culpable fue procesado.
Trance Formation of America expone la verdad de la
esclavitud a que fueron sometidos numerosos jóvenes,
convertidos en instrumentos de laboratorio, cuya última meta
era el control psicológico de una nación.
Mind Kontrolle Ultra (MK-Ultra) agrupó alrededor de 150
subproyectos aplicados durante 20 años, cuya materia prima
fundamental fueron las mujeres y los niños pequeños, incluso
recién nacidos.
Bajo la dirección del doctor Ewen Cameron, presidente
de la Asociación Psiquiátrica Americana, se aplicaron drogas,
traumas y controles mentales a unas 40 mil personas.
Se ha podido confirmar que para ejecutar ese "fascismo
psiquiátrico" y crear "seres humanos robot", el ex director de
la CIA Allan Dulles ordenó 100 millones de dosis del potente
hipnótico Ácido Lisérgico (LSD) a la firma Sandoz Laboratoris
I.G. Farben.
O'Brien fue testigo ocular de "la corrupción que
implica a algunas de las figuras más prominentes en la
política de Estados Unidos, que obligó a los niños a servir
como agentes secretos, como objetos de la pornografía y como
esclavos de sexo de la Casa Blanca".
Como ella, también Brice Taylor se declaró una "Modelo
Presidencial", o sea, una "persona programada para tener
relaciones sexuales con presidentes (...), pues los distintos
políticos se animan a utilizar agentes femeninas de la CIA".
Tanto O'Brien como Taylor aseguran que sirvieron a los
ex presidentes Richard Nixon, la dinastía Bush, William
Clinton y muchos más políticos.
Chris Denicola dejó prueba de cómo con sólo cuatro años
fue "programado para utilizar mi memoria fotográfica",
mientras Candy Jones relató que estuvo a punto de perder la
vida a causa de una programación suicida que le impulsaba a
saltar de un precipicio.
Otros pequeños como Claudia Mullen fueron entrenados en
el combate mano a mano, a manejar todo tipo de armas y
aprender a matar de forma rápida y silenciosa.
Esas denuncias salieron a relucir ahora, cuando
Despotovic llamó la atención sobre la desaparición de su hija
Corinne, y sus temores por el destino de otros cuatro niños.
Aasegura que detrás de la pérdida de la joven está la
Policía de Chicago, agentes federales y la mafia, dirigidos
por "servicios de información" de Yugoslavia y Francia, contra
los cuales preparó un extenso documento con indicios y
pruebas.
"Todo comenzó en 1983 en Tennessee, cuando cuatro
autos de la policía se llevaron a mi hijo de dos meses de
edad", aseveró.
Dice que desde entonces, le estropean su automóvil, la
vivienda y le bloquean y sabotean constantemente el negocio
familiar, "para hacerme la vida lo más miserable posible".
Sobre Corinne asegura que es una excelente estudiante,
que escapó de una sesión de hipnosis que le intentaban dar en
la Universidad Médica de Charleston cuando tenía 11 años, y
que a los 17 se libró de un secuestro.
Pero estas denuncias no han sido atendidas en la Casa
Blanca tras cuatro meses de protestas.
Ni por ellos, ni por los alrededor de 50 mil esclavos
que actualmente residen en Estados Unidos, se investiga aquí a
profundidad este tipo de contrabando.
En estos tiempos, la policía analiza unos 200 casos.
Desde 2001, los fiscales federales han identificado sólo a 712
víctimas, y han condenado a 75 culpables.
Los resultados de operativos realizados por el Grupo
Especial del gobierno son insignificantes, en contraste con
las denuncias de organizaciones antiesclavistas, que insisten
en haber encontrado mano de obra esclava en al menos 90
ciudades.
En 2004, la propia CIA detectó a 16 mil indocumentados
mexicanos y centroamericanos sometidos a esclavitud sexual y
laboral.
Entretanto, miles de letonas siguen siendo obligadas a
exhibirse desnudas en clubes de Chicago y Los Angeles,
tailandesas convertidas en esclavas sexuales en incontables
burdeles, y coreanas o chinas forzadas a transformarse en
sirvientas domésticas.
Mientras, en el mundo se calculan unos 20 millones de
esclavos, casi el doble del número de seres humanos traficados
desde África antes de la abolición de la esclavitud.